
La impermeabilización suele abordarse cuando el problema ya es evidente: goteras, filtraciones o humedades visibles. Sin embargo, cada vez más propietarios y comunidades se plantean si actuar antes de que aparezcan los daños puede suponer un ahorro real. Entender la diferencia entre impermeabilización preventiva y correctiva es clave para tomar decisiones más eficientes y rentables.
¿Qué es la impermeabilización preventiva?
La impermeabilización preventiva consiste en actuar sobre cubiertas, terrazas, parkings o fachadas antes de que aparezcan filtraciones, aprovechando revisiones periódicas o el envejecimiento natural de los materiales.
Este tipo de intervención permite:
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Detectar puntos débiles antes de que fallen
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Evitar daños estructurales ocultos
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Planificar la inversión sin urgencias
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Reducir el impacto en los vecinos o usuarios del edificio
En muchos casos, una intervención preventiva implica reforzar o renovar sistemas existentes con un coste mucho menor que una reparación de emergencia.
¿Cuándo se habla de impermeabilización correctiva?
La impermeabilización correctiva entra en juego cuando el daño ya está hecho. Aparece tras filtraciones activas, goteras persistentes o humedades que afectan a viviendas, garajes o locales.
Este tipo de actuación suele implicar:
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Reparaciones urgentes
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Costes más elevados
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Intervenciones más invasivas
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Posibles daños colaterales (yesos, instalaciones, acabados)
Además, muchas veces el origen del problema no es visible a simple vista, lo que obliga a realizar trabajos adicionales de localización y diagnóstico.
Comparativa de costes y riesgos
Desde un punto de vista económico, la impermeabilización preventiva suele ser entre un 30 % y un 60 % más económica que una correctiva, especialmente en edificios antiguos o con sistemas ya deteriorados.
A nivel de riesgos, actuar a tiempo evita:
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Reclamaciones entre vecinos
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Daños estructurales a largo plazo
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Problemas legales en comunidades
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Pérdida de valor del inmueble
La diferencia no está solo en el precio, sino en la tranquilidad y previsibilidad de la actuación.
¿Qué opción es la más recomendable para comunidades y edificios?
En edificios residenciales, parkings subterráneos y cubiertas transitables, la impermeabilización preventiva es una estrategia inteligente. Permite planificar intervenciones, repartir costes y alargar la vida útil del inmueble.
La impermeabilización correctiva, aunque necesaria en muchos casos, debería considerarse la última opción, cuando ya no es posible prevenir el daño.
La importancia de un diagnóstico profesional
Tanto en actuaciones preventivas como correctivas, un diagnóstico técnico previo es fundamental. Analizar el estado real de la impermeabilización, los materiales existentes y las condiciones del edificio permite elegir la solución más adecuada y evitar intervenciones innecesarias.
Contar con especialistas en impermeabilización garantiza que cada actuación responda a un criterio técnico y no solo a una solución puntual.




