
La impermeabilización es clave para proteger cualquier edificio frente a filtraciones, humedad y deterioro estructural. Sin embargo, muchas veces no se presta atención hasta que el problema ya es visible y costoso. Detectar las señales a tiempo evita reparaciones mayores y mantiene la seguridad y el valor del inmueble.
Estas son las señales más comunes que indican que un edificio necesita una intervención profesional de impermeabilización:
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Manchas de humedad en techos o paredes
Suelen aparecer como zonas oscuras o amarillentas, desconchados o pintura levantada. Es uno de los primeros avisos de filtraciones internas. -
Goteras que reaparecen con el tiempo
Si una gotera vuelve tras una reparación rápida, el origen no está resuelto. La causa suele estar en cubiertas deterioradas, juntas mal selladas o errores en la impermeabilización inicial. -
Olor a humedad o sensación de aire cargado
Incluso antes de que la humedad sea visible, se percibe en sótanos, parkings o zonas sin ventilación. Esto suele estar relacionado con filtraciones subterráneas. -
Aparición de moho y hongos en paredes o techos
Además de afectar la salud, es una señal clara de que la humedad está instalada y avanza hacia el interior del edificio. -
Desprendimiento de revestimientos, azulejos o yeso
Cuando la humedad entra en la estructura, los materiales pierden adherencia y empiezan a despegarse o agrietarse. -
Deterioro del hormigón, óxido en vigas o corrosión en armaduras
En fases avanzadas, la humedad puede comprometer la resistencia estructural, lo que requiere intervención técnica inmediata.
Cuando un edificio presenta una o varias de estas señales, no basta con reparar superficialmente: es necesario localizar el origen de la filtración y aplicar el sistema de impermeabilización adecuado.
En Incoisa realizamos un diagnóstico técnico y aplicamos soluciones duraderas para cubiertas, terrazas, parkings subterráneos, fachadas, sótanos y todo tipo de estructuras expuestas a filtraciones. Trabajamos con materiales certificados y sistemas diseñados para evitar futuras reparaciones.
Actuar a tiempo no solo evita gastos mayores: protege la estructura, la salud de los ocupantes y la vida útil del edificio.




